Transantiago y nuestro código moral

Me entretuve bastante viendo los 2 videos de presentaciones de este profesor del MIT en las Ted Talks.

Sobre todo el video Dan Ariely on our buggy moral code, donde entrega pistas muy interesantes sobre el grave problema de evasión del pago del boletos en Transantiago, donde para el año 2008 se declaraban pérdidas de $ 100 millones al año.

Primero me gustaría aclarar algunos conceptos:

  1. La pérdida, el dinero no se pierde el dinero sólo cambia de dueño, en este caso gran parte del dinero va a parar al bolsillo de las personas que evaden la tarifa, que antiguamente destinaba una parte de su presupuesto al transporte ahora lo usan en otra cosa, esto es algo socialmente muy difícil de revertir y nunca se debió dejar que se llegara a este extremo.
  2. El transporte público es un servicio público, aquellos que financian económicamente este servicio son exclusivamente los usuarios, en efecto los inversionistas ganan un interés, los concesionarios ganan un porcentaje por administrar el negocio y el Estado (los impuestos de todos los chilenos) que subvenciona paga el déficit, pero al final el que paga el funcionamiento del sistema somos nosotros los usuarios que SI pagamos (  $valor boleto x #Pasajeros ).
  3. Que se lo metan en la cabeza algunos que se auto proclaman ONG orientada a la sociedad, que llaman a evadir como medio de protesta, aunque la idea de la demanda colectiva mucho más razonable, al final el que paga la cuenta somos nosotros los usuarios y evadir es una muy mala idea.
  4. Me gustaría saber cuales han sido las utilidades de las AFT y el resto de concesionarios, porque el que crea que “las famosas pérdidas” las están pagando las empresas, no tiene idea de lo precarios que fueron los contratos que originalmente el Gobierno firmó con estas empresas.

Bueno volvamos al video, resulta que existen un monton de elementos asociados comoportamiento economico irracional con los comportamientos que vemos en el Transantiago:

  • El “factor de elusión personal”  o un cierto nivel de trampa que podemos hacer sin que nos sintamos mal después cuando nos veamos al espejo, bueno no pagar $CL 430 pesos de vez en cuando podría no parecerle algo tan terrible a muchas personas.
  • El tema de aludir a un código de honor o algo por el estilo, no lo he visto en ninguna campaña. Sería interesante  haber hecho la prueba de pedir a la gente que firmara un compromiso de no evadir el pago al momento en que se les entregó la tarjeta BIP!, aunque el papel firmado no tuviera ninguna validez legal.
  • Cuan diferente es manejar el dinero a través de una tarjeta, que pagar directamente con monedas el pasaje. Claramente esto aumenta el factor de elusión personal de los usuarios.
  • Siempre existirá un porcentaje de la población que haga trampa y no pague el pasaje, lo importante es que esas personas no sean alguien que identifique al común de los usuarios del sistema y que en frente a todos evada el pasaje, eso influenciaría fuertemente al resto a hacer lo mismo, pues si alguien que sentimos dentro de nuestro grupo desafía las normas y se sale con la suya, entonces la normas pierden valor para el resto. Si yo hago trampa estaré alentando al resto y si esto se generaliza el tema se vuelve un tema complejo.
  • Cuando alejamos al proveedor del servicio y lo transformamos en una empresa abstracta, el daño generado por no pagar el boleto se convirtió en algo difícil de percibir, en la micros amarillas si no pagas el boleto estabas perjudicando directamente al chofer de la micro y claramente existía un menor grado de evasión de la tarifa.

Quizás lo que más me llama la atención es que no se consideró la subvención que entregaban los “micreros” a las personas, el famoso me lleva por $CL 100 pesos, donde claramente existía una tarifa diferenciaba cuando no se podía pagar el boleto completo. Hoy en día con la tecnología podría transparentarse la subvención y dar tarifa diferenciada a la gente que hoy recibe otro tipo de ayudas de parte del Estado y así dirigir mejor los recursos que hoy muchas veces van a parar a los bolsillos de mucho pillo que no tienen problemas para pagar el boleto completo. Si el discurso del 21 de Mayo tenía un presupuesto de $US 2000 millones, quizás $US100 millones de subvención al transporte público NACIONAL pudiera ser algo razonable.

Para alguien que le interese el tema le dejo la lectura del Informe de la Comisión Especial Investigadora sobre Transantiago (731 pág.) con un montón de opiniones expertas y todo tipo de intuiciones de lo que pasaría, pero luego de una breve hojeada no logré encontrar datos duros, experimentación y conclusiones serias, que validaran la ejecución del proyecto, además algo que me llamó la atención es que es un informe de 731 pág. y NO TIENE INDICE.

Para amenizar el artículo a continuación pongo una acertada campaña que inició 31 Minutos y Transantiago, claramente Tulio es un personaje que nos llama a no ser un pasajero animal y respetar las paradas, ;P genial el video.

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2 comentarios

  1. “La viveza del chileno”.
    Que mito más malo y que nos provoca cosas como lo que mencionas, los que se creen vivos en realidad no se dan cuenta que se están disparando en los pies.
    Si pensaramos más en que nuestroos deberes son la manera de sustentar nuestros derechos andaríamos mucho mejor.

  2. Don Eduardo gracias por pasar a comentar, en efecto esa frase se viene a la mente cuando hablamos de este tipo de cosas y no sabría decir si muchos no se dan cuenta que esa “viveza” no es más que una estupidez encubierta de picardía.
    Todos los días nos pasan gato por liebres frente a nuestras narices: porque no leemos los contratos que firmamos ni menos la letra chica, porque los monopolios (retail y farmacias) nos cobran demás, porque no sabemos como funcionan los instrumentos financieros y usamos tarjetas a diestra y siniestra, porque no venden la mula con que estamos en democracia y las opciones están más pauteadas que tongos faranduleros, etc. En respuesta a eso, la gente con su “viveza miope” busca cobrarle al estado o a los políticos, con licencias truchas, evasión tributaria, o le cobra al supermercado comiéndose algo sin pagar, pero en el fondo siempre los cobros de alguna forma vuelven al consumidor final, es decir todos nosotros.

    La “verdadera viveza” no engancha, como cuando un grupo de personas hacen un mapa con farmacias no coludidas o publican los listados de precios para fiscalizarlas al estilo crowdsourcing o una persona ofrece de manera transparentes asesoría previsional a través de la red.
    Lo que sí es claro es que acá en Chile muchos se sienten tranquilos viviendo en la matrix, como la descrita en un video de los artículos de su bitácora.

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