La naturaleza de la vida


“La naturaleza expresa su soberbia desarrollando la vida.”

Por eso la vida es una rareza desde cualquier punto de vista, desde la astronomía, la física, la biología, la química, todas las ciencias básicas no explican el salto cuántico de la materia inerte a la vida y el desarrollo continuo de ésta, que genera sistemas más complejos como ecosistemas, hasta la Biósfera Terrestre.

Peor aún, el proceso de desarrollar orden y estructuras, es la única batalla real de los seres vivos, los cuales luchan día a día contra el aumento de la entropía.

Todas las otras “luchas” en nuestra sociedad como la batallas contra la desigualdad o la injusticia, son inventos sociales que nacen de nuestra incapacidades, sesgos e ignorancia.

Maldito el día, en que gran parte de la humanidad dejo de entender ser parte de ese milagro y cegada por la arrogancia, sigue creando dioses que se apropian de su autoría y desarrollo, relegando a la “naturaleza” al yugo de su codicia.

Ojalá el hombre comprenda su error antes que sea demasiado tarde, muchos están dispuestos a acusar a la naturaleza por sus males, vaticinando fechas apocalípticas, sin reconocer que toda acción humana genera una reacción en la naturaleza, no por venganza, sino para mantener el justo equilibrio de la Biósfera.

La maravilla holística proviene de comprender que somos parte de la naturaleza, no somos un parásito externo, que sólo busca destruirla. Somos parte de la última versión del proyecto vida, al igual que todas las criaturas vivientes, todo tenemos el potencial de ser desarrolladores, al igual que la naturaleza, por eso los seres humanos estamos llamados a vivir las virtudes de soberbia, ambición y humildad, etc. pero tal como la naturaleza, debemos procurar el equilibrio y no caer en la arrogancia, la codicia y la mediocridad.

Es cosa de fijarse en los males del mundo y detectaremos una combinación de desequilibrio en nuestro actuar: arrogancia (guerra, contaminación, genética, concentración de poder y dinero), la codicia (especulación, corrupción) y mediocridad (educación y política).

¿Cuál sería la naturaleza humana?

He estudiado y meditado hace varios años sobre este tema, finalmente he llegado a concluir que el sentido de la vida humana es desarrollar nuestras necesidades humanas fundamentales: subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad.

Mi enfoque difiere del de Max-Neef, sin ser opuesto a lo que el plantea, pues este nos dice que nosotros desarrollamos los satisfactores de las necesidades, pero mi intención es tratar de adoptar un efoque que sintetiza la falsa dualidad del equilibrio estática entre necesidad-satisfactor, y adoptar una evolución dinámica así como lo plantea la Ley de Tres: “Necesidad de tres fuerzas para engendrar un fenómeno” de Fragmentos de una enseñanza desconocida Gurdjieff, y el patrón dialéctico de la evolución del conocimiento que es lo que traté de plasmar en Community-Scrum Manager.

Podemos ser felices resolviendo nuestras necesidades y de las de nuestro entorno local, para luego combinar en un espacio transdidiciplinario nuestros esfuerzos y lograr escalar y lograr soluciones sustentables a nivel global.

Referencias:

El artículo que me inspiró hace 1 año a escribir estas palabras.

Cooperación en la naturaleza


Siguiendo con la tendencia de la última entrada, quiero compartir un par de videos que ejemplifican un poco la diferencia entre las estrategias egoísta y la del “ojo por ojo”, a las que hago referencia en mi propuesta de un modelo de mercado colaborativo.

Por un lado los chimpancés actúan de manera competitiva, por lo tanto no pueden compartir la comida del medio (Ya que uno de ellos sabe que sólo el chimpazé dominante se llevará la recompensa):

Por otro lado están los bononos, que prefieren cooperar (utilizar la estrategia del “ojo por ojo”), en el primer turno colabora y en los siguientes repite la última jugada del otro:

Lamentablemente no pude encontrar el video de un reportaje de NatGeo que vi la semana pasada donde mostraban en extenso estos experimentos que realiza el Instituto Max Planck, donde también aparece como los niños ya a temprana edad tienen predisposición a colaborar y como quizás ese instinto primitivo fue el que nos llevó a desarrollar el lenguaje y nos hizo diferenciarnos de nuestros ancestros primates.