¿Existe Dios?


Sólo escribo esto de pasada, pero más de alguna vez he querido abordar este tema en profundidad. Me gusta la simplicidad de los temas complicados, por eso resumo la respuesta a esta pregunta en una frase.

Dios es amor (Ref. Cap4 Versículo 8 Primera Juan),

El que demuestre que el amor existe, demuestra la existencia de Dios.

A veces no entiendo a las personas ateístas, porque se desviven en hacer entender a otras personas que ellos no se tragan el cuento que existe un señor con barba en el cielo, las religiones están llenas de símbolos, para explicar algo que no se puede entender con la razón y menos aún se puede demostrar. Porque existen distintas formas para entender las cosas (Ciencia y espiritualidad están dándose la mano, no para convertirse ni para conquistarse, sino para aprender una de otra, y eso no tiene precedentes) y ese es el primer paso para demostrar nuestras hipótesis, porque la respuesta está en todos y no está en nadie.

Para mí hoy en día, la pregunta de la existencia de Dios tiene una respuesta obvia, pero aceptarla es destruir la incertidumbre que encubre la negligencia con que tratamos nuestra existencia.

Para mí el ser humano aún busca las motivaciones que soportan su existencia, cuando esas motivaciones soportan a un grupo de seres humanos creo que las llamamos religión y cuando esas motivaciones soportan a la humanidad es para mí lo que llamamos Dios.

Si lo pensamos bien, ponernos de acuerdo en compartir una motivación no viene de desarrollar habilidades lógicas o racionales, necesitamos desarrollar otros tipos habilidades (sociales, espirituales, emocionales, etc.) para definir aquello que nos motiva y compartirlo con el resto.

¿Existe Dios? Mi respuesta es sí, pero si leíste atento los párrafos anteriores sabrás que, no me estoy refiriendo al ser supremo que en las religiones monoteístas es considerado hacedor del universo, que es muy probable que yo esté equivocado y que para mí es más relevante saber que tendemos a una respuesta, más que conocer el resultado ahora mismo:

Es mas sensato buscar el sentido de la vida en el viaje diario, que basarnos ciegamente en un origen y  destino incierto.

Actualización 1-06-2009:

Agradecer por los comentarios de Don Eduardo Diaz y agu2v, pues han enriquecido mi forma de abordar el tema. También me gustaría agregar algunas aclaraciones sobre mi postura que la búsqueda del diligente impulso que tenemos por perseguir la verdadera motivación es un proceso de construcción social, claramente las motivaciones son personales, pero también es evidente que somos seres sociales y por eso creo  que las motivaciones de quienes nos rodean influyen en las propias, incluso me atrevería a decir que las motivaciones se gestionan en red.

Otro punto que me gustaría aclarar, mi postura es que todas las religiones de alguna forma proponen una verdadera motivación y sería poco práctico hacer un borrón y cuenta nueva de ellas, más aún considerando por todas las guerras y atrocidades que se han cometido las religiones en nombre de dios, ni me atrevo a pensar por lo que tendríamos que pasar para que no existan. Creo que actualmente lo importante es mejorar la interoperatividad de las religiones y buscar formas que evolucionen, para que sean un apoyo en la búsqueda de la verdadera motivación, en vez de un obstáculo.

OBS: Este artículo ha sufrido cambios de contenido, de formato y he agregado la referencia de una cita Bíblica.

Actualización: 07-09-2009

Ahora que vuelvo a leer este artículo me sorprende la ambigüedad y poca claridad en el mensaje, quizás otro enfoque que vislumbre una posible respuesta es pensar que la religión teísta es un satisfactor de las necesidades fundamentales de  protección, afecto, entendimiento, participación,  identidad. Históricamente ha sido un satisfactor complejo que ha tenido múltiples atributos: destructor (generador de guerras), inhibidor (inhibe el entendimiento), sinérgico (una religión balanceada puede ser un satisfactor muy efectivo), pero está la particularidad que las religiones influencian fuertemente nuestra moral, eso implica que el camino influencia el autocontrol del ser humano y eso nos lleva a una forma poco ágil de vivir las necesidades (nos hace incapaces de adaptarnos a los cambios y evolucionar )

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