Principios Políticos y Económicos para el siglo XXI


Quiero resumir en un manifiesto los principios que debieran regir el modelo Políticos y Económicos del siglo XXI.

Principios de una política del siglo XXI
El modelo político-económico es sólo una herramienta, para buscar desarrollar el bienestar de las personas, no es un fin en sí mismo.
Un sistema político debe ser capaz de encauzar las evidencias de problemas sociales y en base a esta información priorizar su enfoque.
La democracia debe tender a una red descentralizada de cooperación entre los políticos y la sociedad, para desarrollar soluciones sociales de forma ágil, eficaz y sustentable.
El sistema político debe priorizar y deliberar en base a experiencias y datos, aprender de los errores y potenciar los aciertos sin sesgos ideológicos.
La Nación (red de interacciones de miembros de un país) se va planteando metas al declarar derechos avalados por el Estado, pero cada miembro está llamado a ejercer su soberanía en el día a día. Ese compromiso y responsabilidad, se plasman en el deber personal y social de desarrollar: la subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad, libertad y trascendencia.

Principios de una economía del siglo XXI
La economía está para servir a las personas y no las personas para servir a la economía.
El desarrollo es acerca de las personas y no sobre cosas.
Crecimiento no es lo mismo que desarrollo y el desarrollo no necesariamente requiere de crecimiento.
No hay economía que sea posible en la ausencia de servicios de ecosistema.
La economía es un subsistema de un sistema mayor y finito: la biosfera.

Y el valor fundamental para sostener un modelo social debería ser, que ningún interés políticos ni económico, bajo ninguna circunstancia, puede estar por encima de la reverencia de la vida.

Antes ya he hablado de la importancia de definir Principios cuando se requiere la cooperación en un Proyecto Común. En vísperas de las próximas elecciones presidenciales en Chile, me gustaría compartir estas reflexiones, para tener en cuenta al momento de votar. Pues existen evidencias que cuestionan la validez del modelo económico y político que impera hoy en Chile, pero creo que ciertos líderes están difundiendo un mensaje muy superficial para implementar los cambios que buscan mejorar el modelo. Usted juzgue a que líderes me refiero y vote a consciencia.

Primero debemos revelarnos ante la falsa dualidad de Estado vs Mercado, cuando el modelo político-económico es en esencia un proceso de interacción sinérgica entre ambas entidades, cuya estructura fundamental es una red de cooperación entre personas, sin la aceptación y participación de todas las personas que integran una sociedad el Estado y Mercado no existen. El modelo se implementa a través de un marco regulatorio que es interpretado y aceptado por las personas, el cual idealmente está plasmado en el Estado de derecho.

Hoy en Chile el Estado está secuestrado por las cúpulas de partidos políticos y el Mercado está capturado detrás de grandes Grupos Económicos, ese es un problema grave en la democracia y el mercado en Chile, donde los incentivos políticos y económicos han favorecido esta asociación de “elites” que hoy de manera más evidente crean barreras artificiales, utilizando su concentración de poder político y económico,  que dificultan que se desarrolle el resto de la sociedad. No podemos satanizar al Estado y al Mercado intrínsecamente por esta situación, pues un sistema complejo como un país lo hemos construido todos como sociedad. La generación de nuestros padres, vivieron el recuerdo de las Guerras Mundiales, tienen el recuerdo de la pobreza en Chile a mediados de siglo pasado, creyeron en el neoliberalismo y vieron en el capitalismo una salida viable al comunismo en la época de la guerra fría (a pesar que dudo que entiendan los fundamentos de estos modelos políticos-económicos) o fueron amedrentados por el miedo sistemático impuesto en la Dictadura Militar para aceptar a regañadientes el modelo actual.

Siempre se debe tener presente y entender el flujo de la riqueza real:

En el libre mercado el poder radica en las personas, el dinero fluye a través de ellas y les da poder para retroalimentar al sistema, la concentración de poder económico no es una falla del sistema, es una condición de diseño, así como también el poder “latente” en las personas de aprovechar la colaboración y la transparencia para reasignar poder a agentes alternativos de cambio, no es necesario “luchar contra las élites” políticas y económicas cuando se degradan y corrompen.

Esto nos podría llevar a pensar ahora en el falso antagonismo de Socialismo vs Capitalismo, cuyos principios son distintos pero como resultado generan el mismo fenómeno. Por un lado el Socialismo a través de la concentración del poder político en el Estado, finalmente termina controlando también el Mercado, por otro lado el Capitalismo a través de la concentración de capital en el Mercado, finalmente a través del financiamiento de campañas y lobby logra influenciar y controlar la agenda política con lo que termina controlando también el Estado. Como resultado de esta concentración política-económica una pequeña “elite” termina controlando la Nación y debido a esa alta concentración de poder esa “elite” genera un proceso natural de degradación por su aislamiento (burbuja de poder), por competencias de ego y ambición de poder, se termina corrompiendo o simplemente su percepción  de la realidad sesgada por el poder, le hace imposible gestionar la complejidad creciente de una sociedad próspera y cambiante. Y esta burbuja concentradora de capital, con su estructura jerárquica también difunde su sesgo en sus gerentes y profesionales de primera línea.

El fundamento de una Nación son las personas, las fallas en el modelo político-económico se evidencian cuando las personas dentro de ese marco regulatorio son incapaces de desarrollar de forma ágil, eficaz y sustentable sus necesidades humanas fundamentales. No existen modelo político-económico exitosos, el desarrollo no es una meta es un proceso en que las personas van adaptando sus capacidades y habilidades  para construir su bienestar individual y social, en un entorno en constante cambio.

Hoy en día el marco regulatorio del modelo, por sí solo no es la única traba para que evolucione nuestra sociedad, también las personas más capacitadas (académicos, profesionales, técnicos y trabajadores con un oficio o rol productivo validado en el modelo actual) que integran nuestra sociedad están entrampadas en el modelo actual. Porque somos seres vivos que necesitamos adaptamos a nuestro entorno, somos en parte creadores de aquello que nos rodea, pero también nos acostumbramos a nuestro entorno. Esas personas requieren de incentivos para cambiar, no basta con la voluntad o la coacción de las masas disconformes, se requiere un proceso de inteligencia y acción colectiva. Un Mercado puede ser más justo, pero requiere de un esfuerzo social lograrlo.

Es posible plantear en el corto plazo un cambio estructural del marco regulatorio (cambios en la constitución, modelo educativo, modelo previsional, etc.), pero es reduccionista e ingenuo plantear en el corto plazo un cambio estructural en la sociedad, porque se requiere tiempo para que las personas se adapten a ese nuevo marco regulatorio.

Por eso los cambios del marco regulatorio deben tender a promover de forma eficaz, que la sociedad evolucione a un ambiente deseable. Un marco regulatorio que no respeta el proceso natural de evolución social, corre el riesgo de ser artificial y generar rechazo y peor aún legitima el statu quo, por muy deseable que sea necesidad de cambios y mejoras.

Los cambios sociales requieren de tiempo pues las personas necesitan de tiempo para adaptarse, una sociedad necesita seguir funcionando, no puede darse el lujo de detener su funcionamiento, para adaptarse a un cambio estructural radical de su marco regulatorio, pues una sociedad detenida genera un problema mucho más grave que cualquier falla en el modelo y es imposible en ese ambiente generado de urgencia e incertidumbre, la sociedad se adapte de manera adecuada a las nuevas circunstancias, a lo más tenderá a reodenarse manteniendo los mismo patrones de comportamiento anteriores, eso será un cambio superficial y muchas veces negativo.

Los cambios sociales generan anticuerpos cuando se trata de modificar el statu quo o lo que yo llamo “la inercia social”,  que nos arrastra a mantener nuestro comportamiento actual. Sólo cambiamos en situaciones de crisis o cuando existen incentivos y un clima que me motive a cambiar. El modelo actual a llevado a Chile a una crisis de escasez en ciertos elementos relevantes para algunos sectores de la sociedad como son la salud, el agua, educación, jubilación, etc.

Es clave entender la importancia del clima o ambiente en una sociedad, de como características sociales medidas de forma agregada, nos permiten entender como el clima social influencia nuestro comportamiento y como de la interacción entre los individuos emergen fenómenos particulares y generales.
Es muy distinto el comportamiento social en un clima de alegría, seguridad, orden, confianza, respeto, cooperación, etc. que en un ambiente de pesimismo, miedo, caos, desconfianza, abuso, competencia, etc.

El rol social que han tenido los medios masivos, en crear y modificar el clima social, es enorme. Es sólo ver como es capaz de influenciar a las personas la propaganda proselitista o la publicidad corporativa. Cuando existe una alta concentración en la propiedad de los medios, por parte de grupos económicos o del Estado, hay una alto riesgo de manipulación del clima social. En este contexto la innovación disruptiva generada por la aparición de Internet, ha empezado a competir con la influencia social de los medios masivos, donde se observa un cambio generacional. La diversidad de fuentes, la velocidad de propagación de la información, la memoria, democratización del acceso y participación han ido transformando el proceso de construcción social del clima social global. Nos desafía a crear valor con responsabilidad, creatividad y análisis crítico, dado que con la tecnología, el conocimientos y la información se ha transformado en un commodity con valor marginal tendiente a cero.

La sociedad es un sistema complejo, donde los fenómenos no pueden ser entendidos de manera reduccionista, sólo una visión holística, permite tratar de entender como evolucionan las sociedades. La academia recién está explorando el nuevo paradigma del enfoque holista, en esto la computación está jugando un rol especialmente importante. Necesitamos desarrollar más la estadística, el análisis de datos masivos, los algoritmos evolutivos, estudio de las redes, teoría de juegos, etc. para mejorar las ciencias sociología, historia, antropología, política y económicas.

Hasta la actualidad hemos sidos gobernados por élites en sociedades jerarquizadas, no por conspiraciones o planes malintencionados, sólo por incapacidad social de ponernos de acuerdo en las temas importantes.

 

Y ese constituye el desafío social del siglo XXI crear redes de cooperación que sean capaces de coordinar su capacidad cognitiva/tiempo, energía/materia y espacios, en un desarrollo ágil, eficaz y sustentable de sus necesidades humanas fundamentales.